Con amor he remarcado estos sesenta y algo días, desde el inicio hasta lo que fue un final inconcluso. No pierdo la esperanza de encontrarte bajo aquel puente, iluminado por el farol de la esquina.
Algunas veces he pensado que puedo atraerte, desnudo mi ser sin ninguna recompensa al final del día. ¿Es qué no comprendes que solamente te amo a ti? ¿Qué quiero compartir mi día a día junto a ti? ¿Qué quiero ser parte de tu felicidad como tú lo eres para mi?
Lamento el haberte lastimado y decepcionado, no fue mi intensión. Pero aunque ya no regreses y me rinda, te confirmó que te ame sin medida, que te he extrañado desde tu adiós y que aún recuerdo tu aroma.
Esto, sí lo lees es para ti...
miércoles, 14 de mayo de 2014
Un suspiro
Hoy pensando en ti, recuerdo tu piel un poco quemada por el sol, tus manos, tu aroma y como me gustaba pasar mis manos entre tu cabello. Ahora todos esos recuerdos me sirven para escribir, para recordar con ternura lo que sentí por ti y para colocar una rosa sobre tu tumba.
Es difícil pensar cómo la vida se va, algunas veces solo dura lo que dura un suspiro y así nos convertimos en fantasmas para algunos y para otros en colibrís.
He venido a visitarte, espero que tu vida haya sido grandiosa y que hayas cosechado lo que habías sembrado con tanto esfuerzo y dedicación.
En mi caso, solamente me queda despedirte. No con un acto de olvido sino con un gracias. Disfruté y gocé los días junto a ti, me sentí cubierta por tu corazón y me agradaba cantarle a tu amor.
Sí te has convertido en energía, quiero que ilumines los corazones parecidos a ti. Sí me los quieres presentar, saludaré con un hola y una sonrisa. Fue el regalo que me dejaste y que apreciaré toda la vida.
Es difícil pensar cómo la vida se va, algunas veces solo dura lo que dura un suspiro y así nos convertimos en fantasmas para algunos y para otros en colibrís.
He venido a visitarte, espero que tu vida haya sido grandiosa y que hayas cosechado lo que habías sembrado con tanto esfuerzo y dedicación.
En mi caso, solamente me queda despedirte. No con un acto de olvido sino con un gracias. Disfruté y gocé los días junto a ti, me sentí cubierta por tu corazón y me agradaba cantarle a tu amor.
Sí te has convertido en energía, quiero que ilumines los corazones parecidos a ti. Sí me los quieres presentar, saludaré con un hola y una sonrisa. Fue el regalo que me dejaste y que apreciaré toda la vida.
Copa de vino
Te invité a una copa de vino. Del mejor vino de la casa. Brindamos por la vida y sonreíamos entre copa y copa. Se acabó el vino y nuestro encuentro. Se terminó la noche y llego el alba. Así como los primeros rayos de luz iluminaron la habitación, fue como fui desapareciendo.
Poco a poco, mi cuerpo se hizo invisible y ya no lograbas verme. Ya no regresé, me quede habitando durante el día, el sol me alimentaba y cuidaba de mi. Ya no eres lo que fuiste aquella noche.
Ahora me llena la sonrisa de las personas, de la gente que se siente agradecida con mi calor. De aquellas que me esperan con alegría y de aquellas que se quejan de mi. Me he sentido útil porque sirvo de alimento para las flores, les gusta mi luz y mi calor.
Probablemente me evaporé aquella mañana, pero no me arrepiento de lo que me sucedió pues me hizo vivir siendo humana.
Poco a poco, mi cuerpo se hizo invisible y ya no lograbas verme. Ya no regresé, me quede habitando durante el día, el sol me alimentaba y cuidaba de mi. Ya no eres lo que fuiste aquella noche.
Ahora me llena la sonrisa de las personas, de la gente que se siente agradecida con mi calor. De aquellas que me esperan con alegría y de aquellas que se quejan de mi. Me he sentido útil porque sirvo de alimento para las flores, les gusta mi luz y mi calor.
Probablemente me evaporé aquella mañana, pero no me arrepiento de lo que me sucedió pues me hizo vivir siendo humana.
Tu adiós
Me encuentro sentada aquí, en el muelle. Observando el mar, el reflejo molesta un poco mi vista pero su aroma llena hasta mi corazón.
Hoy traigo conmigo tus cenizas, las quise guardar en el armario pero te imaginé como una mariposa enjaulada.
Te unirás al viento y al mar. Regresarás al universo volando hacía el horizonte. Por mi parte te regalaré una rosa y será tu mejor compañía. Sí te sientes solo, usa sus espinas para defenderte. Sí quieres cobijo usa sus pétalos para cubrirte y sí quieres alimento usa su aroma.
Observaré tu adiós hasta que te hayas desvanecido. Quizás brote alguna lágrima que se unirá al mar salado. Pero todo es parte del protocolo y del cariño que me unió a ti.
Hoy traigo conmigo tus cenizas, las quise guardar en el armario pero te imaginé como una mariposa enjaulada.
Te unirás al viento y al mar. Regresarás al universo volando hacía el horizonte. Por mi parte te regalaré una rosa y será tu mejor compañía. Sí te sientes solo, usa sus espinas para defenderte. Sí quieres cobijo usa sus pétalos para cubrirte y sí quieres alimento usa su aroma.
Observaré tu adiós hasta que te hayas desvanecido. Quizás brote alguna lágrima que se unirá al mar salado. Pero todo es parte del protocolo y del cariño que me unió a ti.
Foto: Melanie G.
lunes, 12 de mayo de 2014
La historia del viento y el conejo
Sabes que hizo el viento hoy en mi, me envolvió en medio de su remolino. Poco a poco fui sintiéndome una con el viento, me sumergió entre las nubes. Mi pelo empozó a flotar y luego el resto de mi cuerpo. Me mezcle y me olvidé de mi cuerpo. Me desvanecí.
Cuando el viento empezó a bajar sus revoluciones, me recostó suavemente sobre la grama. Me intentó acariciar pero no sentí nada, solamente una suave briza. Abrí los ojos y puede observar el sol, me iluminaba y me daba calor. No quise levantarme pero un conejo se acercó a mi oído.
No pude escucharle bien y salió corriendo. Le seguí y encontré su madriguera, no era muy grande pero si acogedora. Me invitó a una zanahoria y me contó su historia acerca del viento. Nos reímos mucho y al final le conté como el viento me había recostado suavemente en la grama.
Supongo que sintió celos y muy molesto el conejo que me dijo que me fuera. Así lo hice, me levanté y salí. Continúe caminando, esperando encontrar el camino de regreso a mi casa pero no lo hice. Me quede dormida bajo la sombra de un árbol y desperté siendo una nube. Ahora todo lo veo desde el cielo y me encanta.
domingo, 11 de mayo de 2014
El mapa
Quieres que te cuento un cuento, no te preocupes, no será muy largo ni muy corto. Así como dicen las costureras será a la medida perfecta. Quizás dos o tres partes no te gusten mucho pero te gustará el final, eso si te lo puedo asegurar.
Has pensado más de alguna vez, cuando observar hacía el cielo, las líneas que se forman. Esas líneas que parecen mostrar el camino de un meteorito cuando cae hacía la tierra. Te has puesto a pensar que puede ser que sea un camino.
Hace no mucho, cuando andaba en el bosque negro encontré un cofre de madera. Estaba escondido entre las raíces de un cedro, lo levanté. Lo tome con mis manos como si fuera un tesoro, alguien lo había dejado ahí y así por algún motivo.
Lo abría y ¿adivina que encontré dentro del cofre? ¡un mapa! Puedes creerlo, verdad que no. Ni yo lo creía en el momento pero era cierto. El papel estaba húmedo, carcomido por la polillas supongo. Lo saque cuidadosamente y mostraba la imagen del cielo pues había muchas nubes dibujadas.
Intenté interpretarlo y mostraban esas líneas que se forman en el cielo, de las que te he contado. Sí quieres, vamos a mi casa y buscamos el mapa. Tal vez nos volvamos millonarios y ya no tengas que trabajar vendiendo periódico por las mañanas.
Te imaginas, tú y yo en Acapulco. Sentados frente al mar, dejando que el sol nos de un poco de color... La piel bronceada está de moda y no tendría que ir a un spa para pintar mi piel, sería gratis. Te imaginas todo lo que podríamos hacer.
¿Qué piensas? Me acompañas, ¿vamos? No perderías nada, tal vez solo la ilusión sino encontramos el tesoro. Pero no nos salemos antes de tiempo. Estoy segura que seríamos famosos, quizás más famosos que ese actor americano Tom Hanks o más famosos que mi músico favorito, Johann Johannsson.
Yo sé que te gusta la historia, te lo comenté al principio. Vamos, vamos, no pierdas el tiempo...
- Vamos pues, nunca he estado en Acapulco y tienes razón sobre la piel bronceada, está a la moda.
Has pensado más de alguna vez, cuando observar hacía el cielo, las líneas que se forman. Esas líneas que parecen mostrar el camino de un meteorito cuando cae hacía la tierra. Te has puesto a pensar que puede ser que sea un camino.
Hace no mucho, cuando andaba en el bosque negro encontré un cofre de madera. Estaba escondido entre las raíces de un cedro, lo levanté. Lo tome con mis manos como si fuera un tesoro, alguien lo había dejado ahí y así por algún motivo.
Lo abría y ¿adivina que encontré dentro del cofre? ¡un mapa! Puedes creerlo, verdad que no. Ni yo lo creía en el momento pero era cierto. El papel estaba húmedo, carcomido por la polillas supongo. Lo saque cuidadosamente y mostraba la imagen del cielo pues había muchas nubes dibujadas.
Intenté interpretarlo y mostraban esas líneas que se forman en el cielo, de las que te he contado. Sí quieres, vamos a mi casa y buscamos el mapa. Tal vez nos volvamos millonarios y ya no tengas que trabajar vendiendo periódico por las mañanas.
Te imaginas, tú y yo en Acapulco. Sentados frente al mar, dejando que el sol nos de un poco de color... La piel bronceada está de moda y no tendría que ir a un spa para pintar mi piel, sería gratis. Te imaginas todo lo que podríamos hacer.
¿Qué piensas? Me acompañas, ¿vamos? No perderías nada, tal vez solo la ilusión sino encontramos el tesoro. Pero no nos salemos antes de tiempo. Estoy segura que seríamos famosos, quizás más famosos que ese actor americano Tom Hanks o más famosos que mi músico favorito, Johann Johannsson.
Yo sé que te gusta la historia, te lo comenté al principio. Vamos, vamos, no pierdas el tiempo...
- Vamos pues, nunca he estado en Acapulco y tienes razón sobre la piel bronceada, está a la moda.
Dinero que vuela
Nunca podrás contar el dinero si el
viento se lo llevo. Debes de colocar una piedra que sostenga el
dinero pero aún así no sabría explicarte cómo contarlo sin
perderlo...
Pero si quieres, puedes tirarlo por la
ventana. Es más fácil contar a las personas que lo recogerán que
contar billete por billete. Eso si, te lo advierto, no creo que puedas
recuperarlo.
¡Pero sabes! Tengo otra idea, puedes
colocar un anuncio para que las personas sepan que tirarás el dinero
por la ventana, así sabran que te ayudarán a contar el dinero y te
lo devuelvan al final de la actividad.
Tienes que tomar en cuenta que no todo
el dinero caerá en el mismo espacio. Quizás algunos billetes
lleguen hasta el parque y no sabría decirte cómo puedes controlar la situación sí
sucede de tal manera.
Es solamente una opción. Pero si te
parece, contacto al viento para que te permite contar el dinero.
Le puedo ofrecer cierta cantidad para que deje de soplar, pero tendrías que darme el dinero para que le pueda pagar por su ayuda.
Me cuentas cuál es tu decisión.
Solamente que no puedes esperar mucho. Los billetes llegan a expirar
y probablemente no los puedas utilizar después de un tiempo y ya no comprarías la casa que tanto deseas.
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